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viernes, 25 de julio de 2014
La poesía de los peces
En esta isla solitaria pierdo el tiempo,
rodeado de angustia.
Atrás luces de un caleuche sombrío
que nunca fue mío,
desaparecen en la bruma espesa hacia el olvido
al norte una pantalla que ciega
y obstruye las miras a los horizontes inexplorados.
Decisiones complicadas
pero necesarias
para abandonar la isla.
Y en derredor: agua
turbia.
Algunas corrientes más claras que otras;
Algunas corrientes más que dudosas.
Pero agua, al fin y al cabo.
La barca yace junto a un padre,
quien harapiento y cansado,
con tristeza y orgullo cede su legado
a un ingrato pez
que sueña con no convertirse en pescado.
Sigue las estrellas
-decía el viejo pescado.
No te dejes engañar
por los anzuelos
Tarde o temprano
te llevarán bien lejos
Debes estar en constante cambio
en constante andar
La vida no se vive siguiendo
la misma corriente siempre
ni encontrando una barcaza
Debes recorrer el mar, joven amigo
Créeme lo que te digo
Las aguas del caribe: uf, aguas templaditas
Las del pacífico: porfiadas como ellas solas
pero aventuras ahí sobran
Y las del ártico: Puta que te cagas de frío
pero aún así mantienen su encanto.
Tienen las mejores estrellas
A veces también el lienzo azul,
se pinta de colores reservados
a los viajeros más intrépidos,
Aquellos que logran dejar a un lado
sus aguas natales
y vagan sin rumbo
por los siete mares
Piérdete, hijo
Piérdete por el mundo
Por nosotros, los ya pescados
Por los pececillos aún amamantando
Y por los huevitos devorados
No le des la espalda a tu vida nunca
Pues al más mínimo esbozo de conformismo
Aparecerá la muerte vestida de colores bonitos
O queso del sabor más prolijo
Y te llevará al lugar entre
el firmamento y lo terrenal
Y verás a tu hijo atento y lejano
quien te verá a su vez desde el agua
Y tus branquias no funcionarán
Mas una imagen vale más que mil palabras
o al menos quiero creer eso
Pues este momento
es el resultado de un descuido
De creer en las apariencias
y dejar que la muerte nos jale
hacia el vacío
Cómo pasan los años y el tiempo
besando a una mentira
como lo es un anzuelo
Pensando que la vida es ello
Despreciando la maravilla del buceo
Y las nataciones sin fin
Oh, hijo, no sucumbas ante los falsos
momentos
Y ve a buscar
por tu viejo
Los distintos mares
Los distintos animales
Y los distintos cielos
Y no dejes que te pesquen
La vida no se vivirá sola,
Hazte cargo
Y el pez aún sollozando
se despidió como aleteando
de lado, en dirección a su padre,
con el ojo perdido grabando en su retina
esa escena para toda la vida
Como un recordatorio
Como un regalo
dado por su mentor sabio
Pero con el otro
redescubría un horizonte infinito
lleno de remolinos y animales marinos
que coloridos le susurraban:
Carpe
Diem
Y dejando al fin al poeta muerto
emprendió el vuelo libre
y dispuesto
hacia los confines azules
donde se confunden mar y cielo
Y no existen las fronteras
donde las escamas brillan
Donde las almas vuelan
Donde sobre las cabezas
No hay anzuelos
O quizá ya no son visibles
para los peces aventureros
que nadan porque pueden
y en ellos anida un corazón pleno
Haciendo poesía
con sus aleteos
contribuyen con unas cuantas burbujas
a la historia del mar y de las olas
¿Qué esperas tú, joven pecezuelo?
No lo sé, compañero poeta
No lo sé
jueves, 10 de julio de 2014
En el telescopio -otra vez.
Tú, paisaje irretratable
Surrealista
Quiero
Recorrer tus hermosas playas
descalzo
Que tu viento liso y café roce mi cara
suavemente
Y pasar días contemplando tus soles
incoloros
Llevarme a la boca tu fauna y flora
lento
eternamente
Los saboreo: Ambrosía de dioses
Las reminiscencias duran para siempre
Aroma a campos de lavanda
En nuestras cuevas
¿Para qué pensarnos?
Surrealista
Quiero
Recorrer tus hermosas playas
descalzo
Que tu viento liso y café roce mi cara
suavemente
Y pasar días contemplando tus soles
incoloros
Llevarme a la boca tu fauna y flora
lento
eternamente
Los saboreo: Ambrosía de dioses
Las reminiscencias duran para siempre
Aroma a campos de lavanda
En nuestras cuevas
¿Para qué pensarnos?
lunes, 16 de junio de 2014
Día 6600~ en el limbo
Sentirse vacío es la costumbre. Nada me llena. Nadie me llena.
Todos de alguna u otra forma me dan la espalda.
Doy lo mejor de mí y no soy recompensado. Doy lo peor de mí y tampoco te manifiestas. Ahí. En la decadencia.
Si no fuera por este incesante dolor entre los pectorales, pensaría, sin duda, que este es un mal sueño. Quizá esto es un coma. Quizá, siendo más extremista, esto es una ficción. Quizá nunca vivimos. O soy la marioneta de alguien más.
¡Qué triste marioneta!
¡Qué horrenda historia!
Espero.
Respiro para amenizar la espera.
Me drogo para que la espera no sea tan eterna.
Me enamoro para darle un poco de vida a la espera.
Estudio para no esperar siempre de la misma manera.
Para cambiar las perspectivas de mi espera.
Y para convencerme quizá de que esta espera tiene algún sentido.
Que vale algo.
Que para alguien vale algo.
Haga lo que haga, siempre lloro. No lloro de tristeza, ni de rabia, ni de melancolía. Lloro de impotencia. Por estar esperando, a la deriva. A que llegue algo y llene los vacíos generados a lo largo de mi vida. Pero no.
Silencio.
El ambiente de siempre aquí en el limbo.
Silencio.
No hay nada peor que el silencio, dicen algunos. No puedo estar más de acuerdo con ellos. Pues, en realidad, no existe el silencio. Si no hay ruido afuera, empiezo yo con mi ruido -lo que es mil veces peor.
Preferiría que me regañes o que me alabes. Que me odies o que me ames. Que te burles de mí o que me respetes. Que me escupas o que me beses. Pero no.
Silencio.
Ni siquiera osas mostrar ni un poco de ti. Solo en mis sueños. En palabras perdidas. Por ahí.
Renuevas mis esperanzas cada alba. Y las destruyes cada madrugada.
Y no. No puedo abandonar. Ni aunque quisiera. Porque del limbo no hay escapatoria. Es la tortura final. La tortura de la que no te puedes esconder. Una tortura personal, intransferible y en todos presente. Pero...
¿Qué hice yo para merecer esto?
Bah. Como si importara de algo.
Todos de alguna u otra forma me dan la espalda.
Doy lo mejor de mí y no soy recompensado. Doy lo peor de mí y tampoco te manifiestas. Ahí. En la decadencia.
Si no fuera por este incesante dolor entre los pectorales, pensaría, sin duda, que este es un mal sueño. Quizá esto es un coma. Quizá, siendo más extremista, esto es una ficción. Quizá nunca vivimos. O soy la marioneta de alguien más.
¡Qué triste marioneta!
¡Qué horrenda historia!
Espero.
Respiro para amenizar la espera.
Me drogo para que la espera no sea tan eterna.
Me enamoro para darle un poco de vida a la espera.
Estudio para no esperar siempre de la misma manera.
Para cambiar las perspectivas de mi espera.
Y para convencerme quizá de que esta espera tiene algún sentido.
Que vale algo.
Que para alguien vale algo.
Haga lo que haga, siempre lloro. No lloro de tristeza, ni de rabia, ni de melancolía. Lloro de impotencia. Por estar esperando, a la deriva. A que llegue algo y llene los vacíos generados a lo largo de mi vida. Pero no.
Silencio.
El ambiente de siempre aquí en el limbo.
Silencio.
No hay nada peor que el silencio, dicen algunos. No puedo estar más de acuerdo con ellos. Pues, en realidad, no existe el silencio. Si no hay ruido afuera, empiezo yo con mi ruido -lo que es mil veces peor.
Preferiría que me regañes o que me alabes. Que me odies o que me ames. Que te burles de mí o que me respetes. Que me escupas o que me beses. Pero no.
Silencio.
Ni siquiera osas mostrar ni un poco de ti. Solo en mis sueños. En palabras perdidas. Por ahí.
Renuevas mis esperanzas cada alba. Y las destruyes cada madrugada.
Y no. No puedo abandonar. Ni aunque quisiera. Porque del limbo no hay escapatoria. Es la tortura final. La tortura de la que no te puedes esconder. Una tortura personal, intransferible y en todos presente. Pero...
¿Qué hice yo para merecer esto?
Bah. Como si importara de algo.
Pernoctando
Mi primer día "de largo" en la U no es como creí que sería. Quizá la lluvia apacigua mi cara angustiada y agobiada. Quizá la lluvia renovó a Valpo.
Puesto que entre este limbo entre el día y la noche y mi limbo entre el sueño y la sobriedad hay una complicidad única. Los dos entrando o saliendo de la penumbra. Somos deslumbrados por los destellos de las micros vacías. Las luces de neón apagándose al saber que la bohemia ha terminado... por hoy.
Los perros parecen ratas, buscando tesoros en los basureros.
Majestuosos en su complejidad, los arboles me encaminan hacia el fracaso, porque el tiempo y los impulsos, siempre traicioneros, han mermado mi trabajo.
Mis dientes sufren, debe ser una muela picada. Espero que no sea eso, que sea una advertencia... Soy un despreocupado.
El detestable Sol, empieza ya a mostrar su detestable cara, alejando a la Luna de mí, como si fueran dos imanes de la misma carga -Algo (todo) de eso es cierto.
Yo soy un sol, pienso -Y ahora más que nunca encuentro válida esta frase.
Por eso odio los días, porque siempre el sol está ahí, para recordarme que desciendo de él. Maldito.
Destinado(s) siempre a hablar con las lunas, desde lejos. Y no poder hacer más que eso, conversar. Y desde bien lejos.
Mi túnel, por desgracia, no es oscuro, sino que es alumbrado, por luces falsas.
Ese es mi tunel, la claridad, no lo sombrío. Pues mi ambiente, es mi oscuridad, mi hogar.
Quizás es mi culpa, por elejir el mismo paradigma siempre, al no estar conciente de la sociedad imperante. Al querer negar mi realidad, el contexto situacional.
Puesto que entre este limbo entre el día y la noche y mi limbo entre el sueño y la sobriedad hay una complicidad única. Los dos entrando o saliendo de la penumbra. Somos deslumbrados por los destellos de las micros vacías. Las luces de neón apagándose al saber que la bohemia ha terminado... por hoy.
Los perros parecen ratas, buscando tesoros en los basureros.
Majestuosos en su complejidad, los arboles me encaminan hacia el fracaso, porque el tiempo y los impulsos, siempre traicioneros, han mermado mi trabajo.
Mis dientes sufren, debe ser una muela picada. Espero que no sea eso, que sea una advertencia... Soy un despreocupado.
El detestable Sol, empieza ya a mostrar su detestable cara, alejando a la Luna de mí, como si fueran dos imanes de la misma carga -Algo (todo) de eso es cierto.
Yo soy un sol, pienso -Y ahora más que nunca encuentro válida esta frase.
Por eso odio los días, porque siempre el sol está ahí, para recordarme que desciendo de él. Maldito.
Destinado(s) siempre a hablar con las lunas, desde lejos. Y no poder hacer más que eso, conversar. Y desde bien lejos.
Mi túnel, por desgracia, no es oscuro, sino que es alumbrado, por luces falsas.
Ese es mi tunel, la claridad, no lo sombrío. Pues mi ambiente, es mi oscuridad, mi hogar.
Quizás es mi culpa, por elejir el mismo paradigma siempre, al no estar conciente de la sociedad imperante. Al querer negar mi realidad, el contexto situacional.
Ranelo
I
Embriaguez inalcanzable
O(h)Diosa insatisfecha
Con letargo en el semblante
Sin sosiego campos quema
Cuál orgasmo rebuscado, cuál orgasmo redundante
Ahora se halla más serena
Los autos se vuelven caracoles
El mundo recobra la fuerza
Se encuentra al fin sin ardores
Huyendo siempre sola: tus pasos, mis temores
II
Con cada suspiro
Nos sumergimos más
Con cada segundo
En la bruma
Me caes mal
Por eso me voy
Con cada momento
Cayendo
Acerco aún más
El recuerdo
Como si fuera un espejo
Atrás adelante
Arriba abajo
Al centro y pa'entro
III
Escarbo entre los recuerdos
Con urgencia
Para encontrar el momento
Rebuscado
Olvidado añejo
Nada
Una pared
De niebla
Nos volvemos
Irreconocibles
Embriaguez inalcanzable
O(h)Diosa insatisfecha
Con letargo en el semblante
Sin sosiego campos quema
Cuál orgasmo rebuscado, cuál orgasmo redundante
Ahora se halla más serena
Los autos se vuelven caracoles
El mundo recobra la fuerza
Se encuentra al fin sin ardores
Huyendo siempre sola: tus pasos, mis temores
II
Con cada suspiro
Nos sumergimos más
Con cada segundo
En la bruma
Me caes mal
Por eso me voy
Con cada momento
Cayendo
Acerco aún más
El recuerdo
Como si fuera un espejo
Atrás adelante
Arriba abajo
Al centro y pa'entro
III
Escarbo entre los recuerdos
Con urgencia
Para encontrar el momento
Rebuscado
Olvidado añejo
Nada
Una pared
De niebla
Nos volvemos
Irreconocibles
domingo, 15 de junio de 2014
Antonia y El arca
I
Siempre a tu merced
Te seguía desde lejos
Siempre mirándote
Incompleta
(Im)Paciente y colérico
Pasaba los días
Hasta tu llegada
Bailando te recibiría
II
Siempre tan majestuosa y fina
Pero a la vez sorprendida
Pues en El arca
No has sentido la prosa marina
Y nunca lo harás
Oh Antonia
Qué nombre
No eres santa
Y nunca lo serás
III
Calor sinuoso
Paisajes ilegibles
Siluetas húmedas
Oh Antonia
Ya nunca jamás
IV
Avergonzada
Irreal
Hermosa
Desconocida
Muchas cosas
Lunática
Lloro
(No) Quiero deprimirme más
Sí
Importa(ba) mucho
Algún día
Mentira(s)
Siempre a tu merced
Te seguía desde lejos
Siempre mirándote
Incompleta
(Im)Paciente y colérico
Pasaba los días
Hasta tu llegada
Bailando te recibiría
II
Siempre tan majestuosa y fina
Pero a la vez sorprendida
Pues en El arca
No has sentido la prosa marina
Y nunca lo harás
Oh Antonia
Qué nombre
No eres santa
Y nunca lo serás
III
Calor sinuoso
Paisajes ilegibles
Siluetas húmedas
Oh Antonia
Ya nunca jamás
IV
Avergonzada
Irreal
Hermosa
Desconocida
Muchas cosas
Lunática
Lloro
(No) Quiero deprimirme más
Sí
Importa(ba) mucho
Algún día
Mentira(s)
Independencia
I
Grandes pescadores metálicos
Despiden a este sanantonino ingrato
El marco de la ventana me recuerda
No estoy solo en mi cruzada
Oculta el pasado
El horizonte es difuso y nublado
Se divisa a lo lejos
Un azul anaranjado
O un naranja azulado
Aurora u ocaso
II
Nueva silueta
Bienvenida
Para tu desgracia
Soy una visita
Sobriedad
Todo se vuelve borroso
Grandes pescadores metálicos
Despiden a este sanantonino ingrato
El marco de la ventana me recuerda
No estoy solo en mi cruzada
Oculta el pasado
El horizonte es difuso y nublado
Se divisa a lo lejos
Un azul anaranjado
O un naranja azulado
Aurora u ocaso
II
Nueva silueta
Bienvenida
Para tu desgracia
Soy una visita
Sobriedad
Todo se vuelve borroso
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