Mi primer día "de largo" en la U no es como creí que sería. Quizá la lluvia apacigua mi cara angustiada y agobiada. Quizá la lluvia renovó a Valpo.
Puesto que entre este limbo entre el día y la noche y mi limbo entre el sueño y la sobriedad hay una complicidad única. Los dos entrando o saliendo de la penumbra. Somos deslumbrados por los destellos de las micros vacías. Las luces de neón apagándose al saber que la bohemia ha terminado... por hoy.
Los perros parecen ratas, buscando tesoros en los basureros.
Majestuosos en su complejidad, los arboles me encaminan hacia el fracaso, porque el tiempo y los impulsos, siempre traicioneros, han mermado mi trabajo.
Mis dientes sufren, debe ser una muela picada. Espero que no sea eso, que sea una advertencia... Soy un despreocupado.
El detestable Sol, empieza ya a mostrar su detestable cara, alejando a la Luna de mí, como si fueran dos imanes de la misma carga -Algo (todo) de eso es cierto.
Yo soy un sol, pienso -Y ahora más que nunca encuentro válida esta frase.
Por eso odio los días, porque siempre el sol está ahí, para recordarme que desciendo de él. Maldito.
Destinado(s) siempre a hablar con las lunas, desde lejos. Y no poder hacer más que eso, conversar. Y desde bien lejos.
Mi túnel, por desgracia, no es oscuro, sino que es alumbrado, por luces falsas.
Ese es mi tunel, la claridad, no lo sombrío. Pues mi ambiente, es mi oscuridad, mi hogar.
Quizás es mi culpa, por elejir el mismo paradigma siempre, al no estar conciente de la sociedad imperante. Al querer negar mi realidad, el contexto situacional.
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