Sentirse vacío es la costumbre. Nada me llena. Nadie me llena.
Todos de alguna u otra forma me dan la espalda.
Doy lo mejor de mí y no soy recompensado. Doy lo peor de mí y tampoco te manifiestas. Ahí. En la decadencia.
Si no fuera por este incesante dolor entre los pectorales, pensaría, sin duda, que este es un mal sueño. Quizá esto es un coma. Quizá, siendo más extremista, esto es una ficción. Quizá nunca vivimos. O soy la marioneta de alguien más.
¡Qué triste marioneta!
¡Qué horrenda historia!
Espero.
Respiro para amenizar la espera.
Me drogo para que la espera no sea tan eterna.
Me enamoro para darle un poco de vida a la espera.
Estudio para no esperar siempre de la misma manera.
Para cambiar las perspectivas de mi espera.
Y para convencerme quizá de que esta espera tiene algún sentido.
Que vale algo.
Que para alguien vale algo.
Haga lo que haga, siempre lloro. No lloro de tristeza, ni de rabia, ni de melancolía. Lloro de impotencia. Por estar esperando, a la deriva. A que llegue algo y llene los vacíos generados a lo largo de mi vida. Pero no.
Silencio.
El ambiente de siempre aquí en el limbo.
Silencio.
No hay nada peor que el silencio, dicen algunos. No puedo estar más de acuerdo con ellos. Pues, en realidad, no existe el silencio. Si no hay ruido afuera, empiezo yo con mi ruido -lo que es mil veces peor.
Preferiría que me regañes o que me alabes. Que me odies o que me ames. Que te burles de mí o que me respetes. Que me escupas o que me beses. Pero no.
Silencio.
Ni siquiera osas mostrar ni un poco de ti. Solo en mis sueños. En palabras perdidas. Por ahí.
Renuevas mis esperanzas cada alba. Y las destruyes cada madrugada.
Y no. No puedo abandonar. Ni aunque quisiera. Porque del limbo no hay escapatoria. Es la tortura final. La tortura de la que no te puedes esconder. Una tortura personal, intransferible y en todos presente. Pero...
¿Qué hice yo para merecer esto?
Bah. Como si importara de algo.
lunes, 16 de junio de 2014
Pernoctando
Mi primer día "de largo" en la U no es como creí que sería. Quizá la lluvia apacigua mi cara angustiada y agobiada. Quizá la lluvia renovó a Valpo.
Puesto que entre este limbo entre el día y la noche y mi limbo entre el sueño y la sobriedad hay una complicidad única. Los dos entrando o saliendo de la penumbra. Somos deslumbrados por los destellos de las micros vacías. Las luces de neón apagándose al saber que la bohemia ha terminado... por hoy.
Los perros parecen ratas, buscando tesoros en los basureros.
Majestuosos en su complejidad, los arboles me encaminan hacia el fracaso, porque el tiempo y los impulsos, siempre traicioneros, han mermado mi trabajo.
Mis dientes sufren, debe ser una muela picada. Espero que no sea eso, que sea una advertencia... Soy un despreocupado.
El detestable Sol, empieza ya a mostrar su detestable cara, alejando a la Luna de mí, como si fueran dos imanes de la misma carga -Algo (todo) de eso es cierto.
Yo soy un sol, pienso -Y ahora más que nunca encuentro válida esta frase.
Por eso odio los días, porque siempre el sol está ahí, para recordarme que desciendo de él. Maldito.
Destinado(s) siempre a hablar con las lunas, desde lejos. Y no poder hacer más que eso, conversar. Y desde bien lejos.
Mi túnel, por desgracia, no es oscuro, sino que es alumbrado, por luces falsas.
Ese es mi tunel, la claridad, no lo sombrío. Pues mi ambiente, es mi oscuridad, mi hogar.
Quizás es mi culpa, por elejir el mismo paradigma siempre, al no estar conciente de la sociedad imperante. Al querer negar mi realidad, el contexto situacional.
Puesto que entre este limbo entre el día y la noche y mi limbo entre el sueño y la sobriedad hay una complicidad única. Los dos entrando o saliendo de la penumbra. Somos deslumbrados por los destellos de las micros vacías. Las luces de neón apagándose al saber que la bohemia ha terminado... por hoy.
Los perros parecen ratas, buscando tesoros en los basureros.
Majestuosos en su complejidad, los arboles me encaminan hacia el fracaso, porque el tiempo y los impulsos, siempre traicioneros, han mermado mi trabajo.
Mis dientes sufren, debe ser una muela picada. Espero que no sea eso, que sea una advertencia... Soy un despreocupado.
El detestable Sol, empieza ya a mostrar su detestable cara, alejando a la Luna de mí, como si fueran dos imanes de la misma carga -Algo (todo) de eso es cierto.
Yo soy un sol, pienso -Y ahora más que nunca encuentro válida esta frase.
Por eso odio los días, porque siempre el sol está ahí, para recordarme que desciendo de él. Maldito.
Destinado(s) siempre a hablar con las lunas, desde lejos. Y no poder hacer más que eso, conversar. Y desde bien lejos.
Mi túnel, por desgracia, no es oscuro, sino que es alumbrado, por luces falsas.
Ese es mi tunel, la claridad, no lo sombrío. Pues mi ambiente, es mi oscuridad, mi hogar.
Quizás es mi culpa, por elejir el mismo paradigma siempre, al no estar conciente de la sociedad imperante. Al querer negar mi realidad, el contexto situacional.
Ranelo
I
Embriaguez inalcanzable
O(h)Diosa insatisfecha
Con letargo en el semblante
Sin sosiego campos quema
Cuál orgasmo rebuscado, cuál orgasmo redundante
Ahora se halla más serena
Los autos se vuelven caracoles
El mundo recobra la fuerza
Se encuentra al fin sin ardores
Huyendo siempre sola: tus pasos, mis temores
II
Con cada suspiro
Nos sumergimos más
Con cada segundo
En la bruma
Me caes mal
Por eso me voy
Con cada momento
Cayendo
Acerco aún más
El recuerdo
Como si fuera un espejo
Atrás adelante
Arriba abajo
Al centro y pa'entro
III
Escarbo entre los recuerdos
Con urgencia
Para encontrar el momento
Rebuscado
Olvidado añejo
Nada
Una pared
De niebla
Nos volvemos
Irreconocibles
Embriaguez inalcanzable
O(h)Diosa insatisfecha
Con letargo en el semblante
Sin sosiego campos quema
Cuál orgasmo rebuscado, cuál orgasmo redundante
Ahora se halla más serena
Los autos se vuelven caracoles
El mundo recobra la fuerza
Se encuentra al fin sin ardores
Huyendo siempre sola: tus pasos, mis temores
II
Con cada suspiro
Nos sumergimos más
Con cada segundo
En la bruma
Me caes mal
Por eso me voy
Con cada momento
Cayendo
Acerco aún más
El recuerdo
Como si fuera un espejo
Atrás adelante
Arriba abajo
Al centro y pa'entro
III
Escarbo entre los recuerdos
Con urgencia
Para encontrar el momento
Rebuscado
Olvidado añejo
Nada
Una pared
De niebla
Nos volvemos
Irreconocibles
domingo, 15 de junio de 2014
Antonia y El arca
I
Siempre a tu merced
Te seguía desde lejos
Siempre mirándote
Incompleta
(Im)Paciente y colérico
Pasaba los días
Hasta tu llegada
Bailando te recibiría
II
Siempre tan majestuosa y fina
Pero a la vez sorprendida
Pues en El arca
No has sentido la prosa marina
Y nunca lo harás
Oh Antonia
Qué nombre
No eres santa
Y nunca lo serás
III
Calor sinuoso
Paisajes ilegibles
Siluetas húmedas
Oh Antonia
Ya nunca jamás
IV
Avergonzada
Irreal
Hermosa
Desconocida
Muchas cosas
Lunática
Lloro
(No) Quiero deprimirme más
Sí
Importa(ba) mucho
Algún día
Mentira(s)
Siempre a tu merced
Te seguía desde lejos
Siempre mirándote
Incompleta
(Im)Paciente y colérico
Pasaba los días
Hasta tu llegada
Bailando te recibiría
II
Siempre tan majestuosa y fina
Pero a la vez sorprendida
Pues en El arca
No has sentido la prosa marina
Y nunca lo harás
Oh Antonia
Qué nombre
No eres santa
Y nunca lo serás
III
Calor sinuoso
Paisajes ilegibles
Siluetas húmedas
Oh Antonia
Ya nunca jamás
IV
Avergonzada
Irreal
Hermosa
Desconocida
Muchas cosas
Lunática
Lloro
(No) Quiero deprimirme más
Sí
Importa(ba) mucho
Algún día
Mentira(s)
Independencia
I
Grandes pescadores metálicos
Despiden a este sanantonino ingrato
El marco de la ventana me recuerda
No estoy solo en mi cruzada
Oculta el pasado
El horizonte es difuso y nublado
Se divisa a lo lejos
Un azul anaranjado
O un naranja azulado
Aurora u ocaso
II
Nueva silueta
Bienvenida
Para tu desgracia
Soy una visita
Sobriedad
Todo se vuelve borroso
Grandes pescadores metálicos
Despiden a este sanantonino ingrato
El marco de la ventana me recuerda
No estoy solo en mi cruzada
Oculta el pasado
El horizonte es difuso y nublado
Se divisa a lo lejos
Un azul anaranjado
O un naranja azulado
Aurora u ocaso
II
Nueva silueta
Bienvenida
Para tu desgracia
Soy una visita
Sobriedad
Todo se vuelve borroso
miércoles, 4 de junio de 2014
Premios de consuelo
Atiendes desolado
el llamado de las rompientes de tu vida
a la deriva yerto y en harapos
Es en las madrugadas cuando, media dormida y media despierta, mi alma puede al fin tocar esa musiquilla eterna. Pero son solo momentos pasajeros los que tranquilo me alejan de todo contexto.
A la luz de los indecisos semáforos e indiferentes postes, como rubias estrellas lejanas, las calles a penas logran bosquejar claridades difusas, suavemente difuminadas. Sombríos cuerpos adornan las calles con su ausente presencia, paseando siluetas ahora apagadas . Entre penumbra y paisajes nebulosos, tranquilo al fin, me hallo absorto. Es en este mundo vacío, en este mundo irreal, íntimo, mío, donde puede uno disfrutar, sin mayores molestias ni ruidos, del premio de consolación, libre del cotidiano hastío.
Fumarse las energías la noche entera. Escuchando cómo la incesante lluvia cubre, con divinidad, la ciudad oscura, tratando de limpiar y apaciguar junto a la fulgurante Luna nuestras inquietantes locuras.
Tal vez sea cosa de escuchar la musiquilla eterna. Los estruendosos relámpagos que sin pedir permiso, irrumpen en la sumisa ciudad serena. Y el aguacero siempre mal visto por la opresora sociedad nos recuerda, que él al igual que nosotros es libre, y puede pasearse por aquí y por allá cuando quiera.
Cada gota es una ofrenda de la naturaleza. Se presenta como melancolia en nuestras frías cabezas. Tímida pero consistente reinventa con delicadeza, desde amores de una noche ahogadas en champaña hasta dulces princesas esperanzadas esperando en sus camas.
Cada vez pienso que sería lo mejor escuchar por siempre la musiquilla eterna.
Tímidos riachuelos nos conducen
A lo que alguna vez fue la tierra
Esta vez las rocas estan cubiertas
Por capas de inerte pintura negra
Y tristes sin más dicen
Adiós Madre Tierra
Y los ébanos y los alerces
Ahora yertos y con clavos
Recuerdan con melancolía
Cuando firmes y alegres
Vivían confidentes, silvestres.
El mar por su parte
Atesora los recuerdos
En que ni barcos ni desperdicios
Limitaban sus movimientos
Y no importa el desvelo
Pues esta noche la lluvia
Ha ilustrado de manera turbia
Los paisajes por siempre eternos
el llamado de las rompientes de tu vida
a la deriva yerto y en harapos
Es en las madrugadas cuando, media dormida y media despierta, mi alma puede al fin tocar esa musiquilla eterna. Pero son solo momentos pasajeros los que tranquilo me alejan de todo contexto.
A la luz de los indecisos semáforos e indiferentes postes, como rubias estrellas lejanas, las calles a penas logran bosquejar claridades difusas, suavemente difuminadas. Sombríos cuerpos adornan las calles con su ausente presencia, paseando siluetas ahora apagadas . Entre penumbra y paisajes nebulosos, tranquilo al fin, me hallo absorto. Es en este mundo vacío, en este mundo irreal, íntimo, mío, donde puede uno disfrutar, sin mayores molestias ni ruidos, del premio de consolación, libre del cotidiano hastío.
Fumarse las energías la noche entera. Escuchando cómo la incesante lluvia cubre, con divinidad, la ciudad oscura, tratando de limpiar y apaciguar junto a la fulgurante Luna nuestras inquietantes locuras.
Tal vez sea cosa de escuchar la musiquilla eterna. Los estruendosos relámpagos que sin pedir permiso, irrumpen en la sumisa ciudad serena. Y el aguacero siempre mal visto por la opresora sociedad nos recuerda, que él al igual que nosotros es libre, y puede pasearse por aquí y por allá cuando quiera.
Cada gota es una ofrenda de la naturaleza. Se presenta como melancolia en nuestras frías cabezas. Tímida pero consistente reinventa con delicadeza, desde amores de una noche ahogadas en champaña hasta dulces princesas esperanzadas esperando en sus camas.
Cada vez pienso que sería lo mejor escuchar por siempre la musiquilla eterna.
Tímidos riachuelos nos conducen
A lo que alguna vez fue la tierra
Esta vez las rocas estan cubiertas
Por capas de inerte pintura negra
Y tristes sin más dicen
Adiós Madre Tierra
Y los ébanos y los alerces
Ahora yertos y con clavos
Recuerdan con melancolía
Cuando firmes y alegres
Vivían confidentes, silvestres.
El mar por su parte
Atesora los recuerdos
En que ni barcos ni desperdicios
Limitaban sus movimientos
Y no importa el desvelo
Pues esta noche la lluvia
Ha ilustrado de manera turbia
Los paisajes por siempre eternos
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