miércoles, 28 de mayo de 2014

Murmullo de la decadencia

El puerto reflejado en tus ojos se torna 
irremediablemente más negro.

Nuestras casas son como los balcones jamás imaginados por Shakespeare, de precarias condiciones, muy lejanos a la utopía burguesa y al cielo estrellado que vemos por la televisión. Nuestras estrellas ya no están, solo tenemos artificios que con nostalgia nos recuerdan que alguna vez existieron los astros sobre nuestras cabezas. Ya no hay lunas, solo centros comerciales y cines siempre insomnes... Pero no importa mientras seas tú quien, fraterna por los caidos, lo decore.
Casi me haces olvidar que mañana debemos volver a nuestras labores, impuestos por la sociedad que limita nuestros amores. Tu cara cansada y ojerosa es un cruel reflejo de la mía.
Mitad de semana; la noche más fría que ayer; el mar más apagado que de costumbre. El cambio de hora nos ahuyenta de la naturaleza y sus confines, desterrándonos a la ficción; pero tu corazón y tus ojos rebeldes:
¡No!
¡Abracemos la arena endeble!
y entre sirenas y espesa bruma:
¡Vivamos el momento aunque la libertad nos cueste!
Deberíamos descansar para mañana, le recuerdo.
¿Para qué quieres mañana si tu presente es un infierno?
¡Disfrutemos la tibia noche! Para así grabar en las huellas nuestro tenue momento.
Muy cansado para leer, para trabajar; me siento y me recuesto. Me tiento y sin más recuentos nos rendimos, entregados, en el cemento, infieles al incensato soneto, al murmullo de la decadencia, hasta ser perturbados con violencia: ¡Aquí no se puede!, gritan con vehemencia.
Extraño los tiempos en que no importaban los lugares ni los presentes. Pues las almas, rara vez, convergen.
¿Esperamos entonces, a que todo termine?
En polvos estelares, quizás al fin, sin deudas que pagar ni apresuradas madrugadas desmoronándose, podamos a destajo, y absueltos del día a día, amarnos sin alba y sin ocaso.
Sí, quizá llegamos a un punto en el que solo nos rendimos, a esperarnos difuntos, para resucitar en el olvido; mientras quienes amamos se pierden tal vez para siempre, en este mar contaminado pero por siempre presente, que nos cuestiona a nosotros, los seres medio vivientes, qué hemos hecho al rendirnos frente al pudiente.
¡Basta de esperar a Godot!, le digo tajante. ¡Encontrémonos con el destino y derroquemos al odio imperante! ¡Ya está bueno de tanta sumisa espera! ¿Cuántos libros hacen falta para despertar conciencias?
Blancas y celestes y amarillas luces, nublan nuestra vista y reflexionamos: ¿Así es como son, en realidad, las estrellas?; y el negro humo con hojas calcinadas: ¿Así luce la materia oscura?; y los aviones comerciales y las luces de Bengala: ¿En verdad así son los ovnis? ¿Es eso un quasar?
Y cuando al fin vislumbramos nubes blancas y simplemente puras:
En la tele se veían más blancas
¡Sí! ¡Con sus millones de pixeles, sí!
 

En la tele se veía más bonito
aclamaba la multitud.

martes, 20 de mayo de 2014

Como piedras

Y otra vez aquí estoy
Con los únicos: mis fieles cigarros
Pensando.



Pienso en donde buscarte para
De una vez y por todas
Encontrarte
¿Estarás en la universidad?
¿Estarás en un cine?
¿O estarás acaso en un bar?
Siempre repito las mismas búsquedas
Cómo creyendo
Que quizás no se ha dado
El lugar o el momento.
¿Y si ese momento ya pasó?
No, los momentos nunca pasan
Del todo
Siempre queda una reminiscencia
En algún lugar
En algún rincón olvidado
Por nuestras míseras humanidades
¿Dónde?
¿Será en San Antonio?
¿O en algún otro puerto?
¿Quizás en Argentina?
No lo sé. No lo sabemos.
No lo sabremos
Al menos hasta donde yo sé.

En fin
La melancolía denuevo
Es teñida por la gris neblina
Y los humos del tabaco
Siempre negros

Gente siempre fría
(Des)ocupada
Buscando también algo
Que alegre su día
Pero yo no quiero
Quiero alguien
Y que lo haga
De por vida.
¿Serás tú, niña de verdes prados en los ojos?
¿Serás tú, oh mujer de los pasitos flojos?
¿Serás acaso tú, con tus cabellos teñidos y tus ojos rojos?

Sin respuesta
Me miran las palomas y las casas
Se regocijan con mi alma hueca
Los autos recorriendo el negro suelo
Me recuerdan a menudo
Cómo pasan los momentos
Sin dejar grandes huellas
¡Soy un auto estacionado!
Esperando a otro
Para una carrera
En un asfalto maltrecho
Lleno de grietas
¡Soy un auto usado
En decadencia!
Deseando ser comprado
Con duda en su espera.
Una nueva nube
Blanca
Se alza por las viviendas
Con esperanza
Por si logra dejar huella
Pero las nubes son lerdas
Pasajeras
¡No como las piedras!
Fuertes siempre esperan
En sus puestos
Por si alguien las transforma
En collares o en recuerdos.

El mar nunca ausente
Se mezcla dichosamente
Con su entrañable cielo
Pues hoy, los dos grises,
Encontraron su momento.
En estos días y noches
Oscila mi mente
Angustiada
Por salir a tu encuentro
Gastando mi vida
En falsos momentos.



Todavía yo
Tirado como piedra
Te sueño y te espero.

domingo, 18 de mayo de 2014

Tibia mañana

Serenos domingos
Por la mañana
Son bellos escenarios
Desta inconclusa trama

Nubes acolchonadas
Música disco
Velocidad inusitada
Rumbero de jalisco

Semáforos rojos
Para los autos
Semáforos verdes
Para los humanos

Perra multicolor
Encamina mi llegada
Al cotidiano dolor
Efímera amada

Los pajarillos cantan
Esta tibia mañana
Riéndose de nosotros
De nuetras vidas acalambradas

Por no apreciar estos momentos
Sin darnos cuenta caemos
Con inconformidad
Hasta el suelo

Ni tiernas amapolas
Ni buenos argumentos
Tranquilas mañanas
Yo solo ofrezco

Diviso a lo lejos
Cansados abuelos
Mas no estan molestos
Están contentos

sábado, 17 de mayo de 2014

Son noches

              espesa      
        indolente Valparaíso,
             de la mano            
                  rojos cigarrillos,
          con la          Luna
                        sigilo.

Despertadores secos           ,
           plácida madrugada,
recordando     Valpo 
                tenue velada.

             ajeno y  presente
            de a poco     humo,
de     veintiún          malolientes,
   ocultar el crepúsculo         

                   espesa
    bruma     aleja     delirios
               historia incierta
entre     Luna y     suspiros.

             más y más        anhelo
        al fin         el último.
        pon   término a mi        
        ritual    ,     estúpido.

              los dos siempre       
     no pararemos          claro,
       con pena     despediremos
       el                 ocaso. 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Largas son las noches

Sumido en una espesa niebla
duerme indolente Valparaíso,
mientras yo, de la mano aún cruenta
de aquellos, mis rojos cigarrillos,
converso con la distante Luna
que lejana, abrazo con sigilo.

Despertadores secos como balas,
alejan la plácida madrugada,
recordando que Valpo no descansa
en esta fría y tenue velada.

Yo, un poco ajeno y presente
contribuyo de a poco con humo,
de mis veintiún cigarros malolientes,
a ocultar el crepúsculo nocturno.

Mas no es lo suficiente espesa
la bruma que aleja mis delirios
de esta larga historia incierta
entre esa Luna y mis suspiros.

Prendo más, más y más con el anhelo
de que al fin uno sea el último.
El que ponga término a mi lamento,
a este ritual mío, tan estúpido.

Sin embargo, los dos siempre sabemos
que no pararemos hasta el claro,
donde con pena nos despediremos
hasta el latente próximo ocaso.

lunes, 12 de mayo de 2014

Rattenkönig

"Pronto el apocalipsis zombie se materializará de una vez y por todas; demostrándonos al fín que el verdadero enemigo no era la población de ratas cegadas por la opresión, sino que fue desde siempre, el creador de esta ficticia realidad aniquiladora de sueños con olor a queso y libres merodeos por el mundo -hasta este momento ideas utópicas-: El Rey Rata."
- Manifiesto ratonil. El guarén Chomsky.