viernes, 25 de julio de 2014

La poesía de los peces


En esta isla solitaria pierdo el tiempo,
rodeado de angustia.
Atrás luces de un caleuche sombrío
que nunca fue mío,
desaparecen en la bruma espesa hacia el olvido
al norte una pantalla que ciega
y obstruye las miras a los horizontes inexplorados.
Decisiones complicadas
pero necesarias
para abandonar la isla.
Y en derredor: agua
turbia.
Algunas corrientes más claras que otras;
Algunas corrientes más que dudosas.
Pero agua, al fin y al cabo.

La barca yace junto a un padre,
quien harapiento y cansado,
con tristeza y orgullo cede su legado
a un ingrato pez
que sueña con no convertirse en pescado.
Sigue las estrellas
-decía el viejo pescado.
No te dejes engañar
por los anzuelos
Tarde o temprano
te llevarán bien lejos
Debes estar en constante cambio
en constante andar
La vida no se vive siguiendo
la misma corriente siempre
ni encontrando una barcaza
Debes recorrer el mar, joven amigo
Créeme lo que te digo
Las aguas del caribe: uf, aguas templaditas
Las del pacífico: porfiadas como ellas solas
pero aventuras ahí sobran
Y las del ártico: Puta que te cagas de frío
pero aún así mantienen su encanto.
Tienen las mejores estrellas
A veces también el lienzo azul,
se pinta de colores reservados
a los viajeros más intrépidos,
Aquellos que logran dejar a un lado
sus aguas natales
y vagan sin rumbo
por los siete mares
Piérdete, hijo
Piérdete por el mundo
Por nosotros, los ya pescados
Por los pececillos aún amamantando
Y por los huevitos devorados
No le des la espalda a tu vida nunca
Pues al más mínimo esbozo de conformismo
Aparecerá la muerte vestida de colores bonitos
O queso del sabor más prolijo
Y te llevará al lugar entre
el firmamento y lo terrenal
Y verás a tu hijo atento y lejano
quien te verá a su vez desde el agua
Y tus branquias no funcionarán
Mas una imagen vale más que mil palabras
o al menos quiero creer eso
Pues este momento
es el resultado de un descuido
De creer en las apariencias
y dejar que la muerte nos jale
hacia el vacío
Cómo pasan los años y el tiempo
besando a una mentira
como lo es un anzuelo
Pensando que la vida es ello
Despreciando la maravilla del buceo
Y las nataciones sin fin
Oh, hijo, no sucumbas ante los falsos
momentos
Y ve a buscar
por tu viejo
Los distintos mares
Los distintos animales
Y los distintos cielos
Y no dejes que te pesquen
La vida no se vivirá sola,
Hazte cargo

Y el pez aún sollozando
se despidió como aleteando
de lado, en dirección a su padre,
con el ojo perdido grabando en su retina
esa escena para toda la vida
Como un recordatorio
Como un regalo
dado por su mentor sabio
Pero con el otro
redescubría un horizonte infinito
lleno de remolinos y animales marinos
que coloridos le susurraban:

Carpe
Diem

Y dejando al fin al poeta muerto
emprendió el vuelo libre
y dispuesto
hacia los confines azules
donde se confunden mar y cielo
Y no existen las fronteras
donde las escamas brillan
Donde las almas vuelan
Donde sobre las cabezas
No hay anzuelos
O quizá ya no son visibles
para los peces aventureros
que nadan porque pueden
y en ellos anida un corazón pleno
Haciendo poesía
con sus aleteos
contribuyen con unas cuantas burbujas
a la historia del mar y de las olas
¿Qué esperas tú, joven pecezuelo?

No lo sé, compañero poeta
No lo sé

jueves, 10 de julio de 2014

En el telescopio -otra vez.

Tú, paisaje irretratable
Surrealista

Quiero
Recorrer tus hermosas playas
descalzo
Que tu viento liso y café roce mi cara
suavemente
Y pasar días contemplando tus soles
incoloros
Llevarme a la boca tu fauna y flora
lento
eternamente
Los saboreo: Ambrosía de dioses

Las reminiscencias duran para siempre
Aroma a campos de lavanda
En nuestras cuevas

¿Para qué pensarnos?

lunes, 16 de junio de 2014

Día 6600~ en el limbo

Sentirse vacío es la costumbre. Nada me llena. Nadie me llena.
Todos de alguna u otra forma me dan la espalda.
Doy lo mejor de mí y no soy recompensado. Doy lo peor de mí y tampoco te manifiestas. Ahí. En la decadencia.
Si no fuera por este incesante dolor entre los pectorales, pensaría, sin duda, que este es un mal sueño. Quizá esto es un coma. Quizá, siendo más extremista, esto es una ficción. Quizá nunca vivimos. O soy la marioneta de alguien más.
¡Qué triste marioneta!
¡Qué horrenda historia!
Espero.
Respiro para amenizar la espera.
Me drogo para que la espera no sea tan eterna.
Me enamoro para darle un poco de vida a la espera.
Estudio para no esperar siempre de la misma manera.
Para cambiar las perspectivas de mi espera.
Y para convencerme quizá de que esta espera tiene algún sentido.
Que vale algo.
Que para alguien vale algo.
Haga lo que haga, siempre lloro. No lloro de tristeza, ni de rabia, ni de melancolía. Lloro de impotencia. Por estar esperando, a la deriva. A que llegue algo y llene los vacíos generados a lo largo de mi vida. Pero no.
Silencio.
El ambiente de siempre aquí en el limbo.
Silencio.
No hay nada peor que el silencio, dicen algunos. No puedo estar más de acuerdo con ellos. Pues, en realidad, no existe el silencio. Si no hay ruido afuera, empiezo yo con mi ruido -lo que es mil veces peor.
Preferiría que me regañes o que me alabes. Que me odies o que me ames. Que te burles de mí o que me respetes. Que me escupas o que me beses. Pero no.
Silencio.
Ni siquiera osas mostrar ni un poco de ti. Solo en mis sueños. En palabras perdidas. Por ahí.
Renuevas mis esperanzas cada alba. Y las destruyes cada madrugada.
Y no. No puedo abandonar. Ni aunque quisiera. Porque del limbo no hay escapatoria. Es la tortura final. La tortura de la que no te puedes esconder. Una tortura personal, intransferible y en todos presente. Pero...
¿Qué hice yo para merecer esto?
Bah. Como si importara de algo.

Pernoctando

Mi primer día "de largo" en la U no es como creí que sería. Quizá la lluvia apacigua mi cara angustiada y agobiada. Quizá la lluvia renovó a Valpo.
Puesto que entre este limbo entre el día y la noche y mi limbo entre el sueño y la sobriedad hay una complicidad única. Los dos entrando o saliendo de la penumbra. Somos deslumbrados por los destellos de las micros vacías. Las luces de neón apagándose al saber que la bohemia ha terminado... por hoy.
Los perros parecen ratas, buscando tesoros en los basureros.
Majestuosos en su complejidad, los arboles me encaminan hacia el fracaso, porque el tiempo y los impulsos, siempre traicioneros, han mermado mi trabajo.
Mis dientes sufren, debe ser una muela picada. Espero que no sea eso, que sea una advertencia... Soy un despreocupado.
El detestable Sol, empieza ya a mostrar su detestable cara, alejando a la Luna de mí, como si fueran dos imanes de la misma carga -Algo (todo) de eso es cierto.
Yo soy un sol, pienso -Y ahora más que nunca encuentro válida esta frase.
Por eso odio los días, porque siempre el sol está ahí, para recordarme que desciendo de él. Maldito.
Destinado(s) siempre a hablar con las lunas, desde lejos. Y no poder hacer más que eso, conversar. Y desde bien lejos.
Mi túnel, por desgracia, no es oscuro, sino que es alumbrado, por luces falsas.
Ese es mi tunel, la claridad, no lo sombrío. Pues mi ambiente, es mi oscuridad, mi hogar.
Quizás es mi culpa, por elejir el mismo paradigma siempre, al no estar conciente de la sociedad imperante. Al querer negar mi realidad, el contexto situacional.

Ranelo

I

Embriaguez inalcanzable
O(h)Diosa insatisfecha
Con letargo en el semblante
Sin sosiego campos quema
Cuál orgasmo rebuscado, cuál orgasmo redundante

Ahora se halla más serena
Los autos se vuelven caracoles
El mundo recobra la fuerza
Se encuentra al fin sin ardores
Huyendo siempre sola: tus pasos, mis temores


II

Con cada suspiro
Nos sumergimos más
Con cada segundo
En la bruma
Me caes mal
Por eso me voy
Con cada momento
Cayendo
Acerco aún más
El recuerdo
Como si fuera un espejo
Atrás adelante
Arriba abajo
Al centro y pa'entro


III

Escarbo entre los recuerdos
Con urgencia
Para encontrar el momento
Rebuscado
Olvidado añejo
Nada
Una pared
De niebla
Nos volvemos
Irreconocibles

domingo, 15 de junio de 2014

Antonia y El arca

I

Siempre a tu merced
Te seguía desde lejos
Siempre mirándote
Incompleta
(Im)Paciente y colérico
Pasaba los días
Hasta tu llegada
Bailando te recibiría


II

Siempre tan majestuosa y fina
Pero a la vez sorprendida
Pues en El arca
No has sentido la prosa marina
Y nunca lo harás
Oh Antonia
Qué nombre
No eres santa
Y nunca lo serás


III

Calor sinuoso
Paisajes ilegibles
Siluetas húmedas
Oh Antonia
Ya nunca jamás


IV

Avergonzada
Irreal
Hermosa
Desconocida
Muchas cosas
Lunática
Lloro
(No) Quiero deprimirme más

Importa(ba) mucho
Algún día
Mentira(s)

Independencia

I

Grandes pescadores metálicos
Despiden a este sanantonino ingrato
El marco de la ventana me recuerda
No estoy solo en mi cruzada
Oculta el pasado
El horizonte es difuso y nublado
Se divisa a lo lejos
Un azul anaranjado
O un naranja azulado
Aurora u ocaso

II

Nueva silueta
Bienvenida
Para tu desgracia
Soy una visita
Sobriedad
Todo se vuelve borroso

miércoles, 4 de junio de 2014

Premios de consuelo

Atiendes desolado
el llamado de las rompientes de tu vida
a la deriva yerto y en harapos

Es en las madrugadas cuando, media dormida y media despierta, mi alma puede al fin tocar esa musiquilla eterna. Pero son solo momentos pasajeros los que tranquilo me alejan de todo contexto.
A la luz de los indecisos semáforos e indiferentes postes, como rubias estrellas lejanas, las calles a penas logran bosquejar claridades difusas, suavemente difuminadas. Sombríos cuerpos adornan las calles con su ausente presencia, paseando siluetas ahora apagadas . Entre penumbra y paisajes nebulosos, tranquilo al fin, me hallo absorto. Es en este mundo vacío, en este mundo irreal, íntimo, mío, donde puede uno disfrutar, sin mayores molestias ni ruidos, del premio de consolación, libre del cotidiano hastío.
Fumarse las energías la noche entera. Escuchando cómo la incesante lluvia cubre, con divinidad, la ciudad oscura, tratando de limpiar y apaciguar junto a la fulgurante Luna nuestras inquietantes locuras.
Tal vez sea cosa de escuchar la musiquilla eterna. Los estruendosos relámpagos que sin pedir permiso, irrumpen en la sumisa ciudad serena. Y el aguacero siempre mal visto por la opresora sociedad nos recuerda, que él al igual que nosotros es libre, y puede pasearse por aquí y por allá cuando quiera.
Cada gota es una ofrenda de la naturaleza. Se presenta como melancolia en nuestras frías cabezas. Tímida pero consistente reinventa con delicadeza, desde amores de una noche ahogadas en champaña hasta dulces princesas esperanzadas esperando en sus camas.
Cada vez pienso que sería lo mejor escuchar por siempre la musiquilla eterna.

Tímidos riachuelos nos conducen
A lo que alguna vez fue la tierra

Esta vez las rocas estan cubiertas
Por capas de inerte pintura negra
Y tristes sin más dicen
Adiós Madre Tierra

Y los ébanos y los alerces
Ahora yertos y con clavos
Recuerdan con melancolía
Cuando firmes y alegres
Vivían confidentes, silvestres.

El mar por su parte
Atesora los recuerdos
En que ni barcos ni desperdicios
Limitaban sus movimientos

Y no importa el desvelo
Pues esta noche la lluvia
Ha ilustrado de manera turbia
Los paisajes por siempre eternos


miércoles, 28 de mayo de 2014

Murmullo de la decadencia

El puerto reflejado en tus ojos se torna 
irremediablemente más negro.

Nuestras casas son como los balcones jamás imaginados por Shakespeare, de precarias condiciones, muy lejanos a la utopía burguesa y al cielo estrellado que vemos por la televisión. Nuestras estrellas ya no están, solo tenemos artificios que con nostalgia nos recuerdan que alguna vez existieron los astros sobre nuestras cabezas. Ya no hay lunas, solo centros comerciales y cines siempre insomnes... Pero no importa mientras seas tú quien, fraterna por los caidos, lo decore.
Casi me haces olvidar que mañana debemos volver a nuestras labores, impuestos por la sociedad que limita nuestros amores. Tu cara cansada y ojerosa es un cruel reflejo de la mía.
Mitad de semana; la noche más fría que ayer; el mar más apagado que de costumbre. El cambio de hora nos ahuyenta de la naturaleza y sus confines, desterrándonos a la ficción; pero tu corazón y tus ojos rebeldes:
¡No!
¡Abracemos la arena endeble!
y entre sirenas y espesa bruma:
¡Vivamos el momento aunque la libertad nos cueste!
Deberíamos descansar para mañana, le recuerdo.
¿Para qué quieres mañana si tu presente es un infierno?
¡Disfrutemos la tibia noche! Para así grabar en las huellas nuestro tenue momento.
Muy cansado para leer, para trabajar; me siento y me recuesto. Me tiento y sin más recuentos nos rendimos, entregados, en el cemento, infieles al incensato soneto, al murmullo de la decadencia, hasta ser perturbados con violencia: ¡Aquí no se puede!, gritan con vehemencia.
Extraño los tiempos en que no importaban los lugares ni los presentes. Pues las almas, rara vez, convergen.
¿Esperamos entonces, a que todo termine?
En polvos estelares, quizás al fin, sin deudas que pagar ni apresuradas madrugadas desmoronándose, podamos a destajo, y absueltos del día a día, amarnos sin alba y sin ocaso.
Sí, quizá llegamos a un punto en el que solo nos rendimos, a esperarnos difuntos, para resucitar en el olvido; mientras quienes amamos se pierden tal vez para siempre, en este mar contaminado pero por siempre presente, que nos cuestiona a nosotros, los seres medio vivientes, qué hemos hecho al rendirnos frente al pudiente.
¡Basta de esperar a Godot!, le digo tajante. ¡Encontrémonos con el destino y derroquemos al odio imperante! ¡Ya está bueno de tanta sumisa espera! ¿Cuántos libros hacen falta para despertar conciencias?
Blancas y celestes y amarillas luces, nublan nuestra vista y reflexionamos: ¿Así es como son, en realidad, las estrellas?; y el negro humo con hojas calcinadas: ¿Así luce la materia oscura?; y los aviones comerciales y las luces de Bengala: ¿En verdad así son los ovnis? ¿Es eso un quasar?
Y cuando al fin vislumbramos nubes blancas y simplemente puras:
En la tele se veían más blancas
¡Sí! ¡Con sus millones de pixeles, sí!
 

En la tele se veía más bonito
aclamaba la multitud.

martes, 20 de mayo de 2014

Como piedras

Y otra vez aquí estoy
Con los únicos: mis fieles cigarros
Pensando.



Pienso en donde buscarte para
De una vez y por todas
Encontrarte
¿Estarás en la universidad?
¿Estarás en un cine?
¿O estarás acaso en un bar?
Siempre repito las mismas búsquedas
Cómo creyendo
Que quizás no se ha dado
El lugar o el momento.
¿Y si ese momento ya pasó?
No, los momentos nunca pasan
Del todo
Siempre queda una reminiscencia
En algún lugar
En algún rincón olvidado
Por nuestras míseras humanidades
¿Dónde?
¿Será en San Antonio?
¿O en algún otro puerto?
¿Quizás en Argentina?
No lo sé. No lo sabemos.
No lo sabremos
Al menos hasta donde yo sé.

En fin
La melancolía denuevo
Es teñida por la gris neblina
Y los humos del tabaco
Siempre negros

Gente siempre fría
(Des)ocupada
Buscando también algo
Que alegre su día
Pero yo no quiero
Quiero alguien
Y que lo haga
De por vida.
¿Serás tú, niña de verdes prados en los ojos?
¿Serás tú, oh mujer de los pasitos flojos?
¿Serás acaso tú, con tus cabellos teñidos y tus ojos rojos?

Sin respuesta
Me miran las palomas y las casas
Se regocijan con mi alma hueca
Los autos recorriendo el negro suelo
Me recuerdan a menudo
Cómo pasan los momentos
Sin dejar grandes huellas
¡Soy un auto estacionado!
Esperando a otro
Para una carrera
En un asfalto maltrecho
Lleno de grietas
¡Soy un auto usado
En decadencia!
Deseando ser comprado
Con duda en su espera.
Una nueva nube
Blanca
Se alza por las viviendas
Con esperanza
Por si logra dejar huella
Pero las nubes son lerdas
Pasajeras
¡No como las piedras!
Fuertes siempre esperan
En sus puestos
Por si alguien las transforma
En collares o en recuerdos.

El mar nunca ausente
Se mezcla dichosamente
Con su entrañable cielo
Pues hoy, los dos grises,
Encontraron su momento.
En estos días y noches
Oscila mi mente
Angustiada
Por salir a tu encuentro
Gastando mi vida
En falsos momentos.



Todavía yo
Tirado como piedra
Te sueño y te espero.

domingo, 18 de mayo de 2014

Tibia mañana

Serenos domingos
Por la mañana
Son bellos escenarios
Desta inconclusa trama

Nubes acolchonadas
Música disco
Velocidad inusitada
Rumbero de jalisco

Semáforos rojos
Para los autos
Semáforos verdes
Para los humanos

Perra multicolor
Encamina mi llegada
Al cotidiano dolor
Efímera amada

Los pajarillos cantan
Esta tibia mañana
Riéndose de nosotros
De nuetras vidas acalambradas

Por no apreciar estos momentos
Sin darnos cuenta caemos
Con inconformidad
Hasta el suelo

Ni tiernas amapolas
Ni buenos argumentos
Tranquilas mañanas
Yo solo ofrezco

Diviso a lo lejos
Cansados abuelos
Mas no estan molestos
Están contentos

sábado, 17 de mayo de 2014

Son noches

              espesa      
        indolente Valparaíso,
             de la mano            
                  rojos cigarrillos,
          con la          Luna
                        sigilo.

Despertadores secos           ,
           plácida madrugada,
recordando     Valpo 
                tenue velada.

             ajeno y  presente
            de a poco     humo,
de     veintiún          malolientes,
   ocultar el crepúsculo         

                   espesa
    bruma     aleja     delirios
               historia incierta
entre     Luna y     suspiros.

             más y más        anhelo
        al fin         el último.
        pon   término a mi        
        ritual    ,     estúpido.

              los dos siempre       
     no pararemos          claro,
       con pena     despediremos
       el                 ocaso. 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Largas son las noches

Sumido en una espesa niebla
duerme indolente Valparaíso,
mientras yo, de la mano aún cruenta
de aquellos, mis rojos cigarrillos,
converso con la distante Luna
que lejana, abrazo con sigilo.

Despertadores secos como balas,
alejan la plácida madrugada,
recordando que Valpo no descansa
en esta fría y tenue velada.

Yo, un poco ajeno y presente
contribuyo de a poco con humo,
de mis veintiún cigarros malolientes,
a ocultar el crepúsculo nocturno.

Mas no es lo suficiente espesa
la bruma que aleja mis delirios
de esta larga historia incierta
entre esa Luna y mis suspiros.

Prendo más, más y más con el anhelo
de que al fin uno sea el último.
El que ponga término a mi lamento,
a este ritual mío, tan estúpido.

Sin embargo, los dos siempre sabemos
que no pararemos hasta el claro,
donde con pena nos despediremos
hasta el latente próximo ocaso.

lunes, 12 de mayo de 2014

Rattenkönig

"Pronto el apocalipsis zombie se materializará de una vez y por todas; demostrándonos al fín que el verdadero enemigo no era la población de ratas cegadas por la opresión, sino que fue desde siempre, el creador de esta ficticia realidad aniquiladora de sueños con olor a queso y libres merodeos por el mundo -hasta este momento ideas utópicas-: El Rey Rata."
- Manifiesto ratonil. El guarén Chomsky.

lunes, 14 de abril de 2014

Solsticio de Otoño

Sale el sol, la boca aún seca.
Un café desabrido, los ojos me pesan.
Camino sin prisa, espero en la acera.
¿No tienes sencillos? El micrero protesta.

Cae la noche, mis piernas tiemblan.
Preparo un café, mi panza se ulcera.
Repaso materias, tranquilas me llevan
lejos de esta mierda sin pies ni cabeza.

Hoy cumplo años, mi corazón revienta,
pues esta agonía se vuelve más vieja.
Con un par de amigos remojo las penas
de amores furtivos, de absurdas peleas.

Termina la noche, el alba se asoma
¡Oh, cruel señora, bendígame hoy!
¡Lléveme adonde viven las amapolas!
Pues ahora mismo, no sé donde estoy.

Dilemas efímeros

¡Qué horrenda peste!

Con viscosas moscas
y animales desagradables,
me encuentra el alba
con actitudes punzantes.

Tan cerca se encuentra
que me avergüenzo.
Su intimidable belleza
me traba el pescuezo.

Con miedo yo escribo,
para que no se dé cuenta,
lo que de ella percibo,
al estar hoy tan bella.

Una, dos, tres moscas,
son las que me llevan,
aunque quede una hora
para el adiós que ella espera.

Pero yo no quiero
que termine este viaje,
pues a pesar de los miedos
deseo yo hablarle.

Mas no, no se puede.
Su compleja cabellera,
como problema indescifrable,
niega paso a decenas.

Como rojas cortinas de seda
son los delgados cabellos,
que cuidan de empalagosas frases
a la reina del gris cielo.

Metáforas

"Humo ajeno a su cuerpo y besos de un frío licor marrón apaciguan su noche excenta de sorpresas. Todos con su vida ya hecha, huyen -siempre fue así. Escuchando lamentos de camaradas desconocidos, quizás olvidados en su muerte, se siente confidente y relata anécdotas repugnantes, pues nadie escucha, todos hablan (o quizás solo hacen ruidos muy lejanos a lo que sería una conversación).
Perdido en una navidad a la que no pertenece solo le queda coquetear con la desdicha. ¡Bienvenido sean los corazones maltrechos por los televisores andantes! Pues en su desgracia reside la esperanza de encontrar con quien bailar.
Harto del quehacer cotidiano, el hombre busca refugio en placeres pasajeros y sueños no del todo ilusorios, pero fugaces... Silencioso escape del panorama opresor. Se para en la mesa del parque y empieza a mear desde su castillo hurtado y desvencijado, a ver si su humeante y asquerosa lluvia puede devolver la vida a alguna flor. Pero no, un muerto no puede conceder nueva vida -o al menos eso dicen: ¿Será posible que un moribundo regale lo que queda de él para que otro ser goce una vida nueva?
Quizás sí.
Quizás tú."

- Descripción de un poeta. Por un loco en el 27° aniversario de Baudelaire en la Galería de Jeu de Paume.

sábado, 12 de abril de 2014

Sábado en la noche

En medio de un infierno
¿Hay razón para llorar?

Lluvia de cenizas,
oscuridad por las calles
el mentón me tirita
por lo helado de los bares.

Corro a tu encuentro
perdido por esos lares,
mas cuando al fin llego
no hay quién me acompañe.

Camino desganado
y cansado por el fracaso,
no eres tú quien la ha cagado,
sino yo, siempre, embobado.

Hay razón para llorar,
mas no es el caos
de la ciudad sin su hogar,
ni el cielo ya no más azulado.

Es por ti, oh dulce señora,
pues hoy era otra la historia.
Empero aquí estoy, en mi alcoba,
regando mi triste amapola.

Con frías cervezas,
quizás ella llore,
por mi tristeza,
por mis amores.

Pensión

Las piezas son pequeñas casas,
que guardan distintas personas.
Alcohólicos, drogadictos, niñas abandonadas,
mamás solteras, familias enteras.

Déjame entrar a la tuya amada mía,
pues ésta noche soy yo quién trae las frazadas
con las que nos arroparemos hasta el próximo día.
Pues los dos sabemos: ahí rondan las hadas.

Luego paseamos por el callejón que
da a una olla común donde somos los chef.
Si te vas a la derecha, verás el reflejo de un amor perenne
Vamos hoy, esta noche, al rincón que tú quieres.

Después de un rato,
fuimos a una plaza.
Donde ahí te abrazo,
para amarte al fin con palabras.

El frío calador de huesos,
nos da la señal para que volvamos
a amarnos con bailes,
mientras la canción de la cama, tocamos.

Bien de mañana, traigo
el desayuno a la casa.
Te admiro por una hora,
hasta que el sobresalto
causada por el olor del amor,
llena de risa mi cara.

viernes, 11 de abril de 2014

Ángel de neón

Ángel de neón, me llamas confidentemente.
Solo tú sabes quien verdaderamente soy.
Te acercas de sorpresa,
sabes que si se trata de ti, capaz no soy de negarme.

Ven conmigo, 
sabes que me quieres,
yo soy la única 
que te entiende.

Por favor no me encandiles
con tus celestiales luces,
solo dios sabe
que eso me seduce.

No temas conmigo, 
no temas por ti,
un beso mio 
y sabrás donde ir.

Brillas y brillas, casi me dejas ciego.
Sé que mañana me acordaré de ti.
Te tengo. No sé por qué no puedo,
dejar de pensar que te vienes y te vas.

No importa lo que digan 
los demás,
entrégate a mi, 
nada más necesitarás.

Solo un encuentro sirve para redimirme,
me das fuerzas para seguir con esta farsa.
Me llevas de momento: ¡Dime cómo lo hiciste!;
logras lo que nadie: haces que olvide quien soy.

Es suficiente por hoy, 
no querrás sufrir una sobredosis.
Necesitas descansar, 
pero no me extrañes, 
dentro de ti tendré una metamorfosis.

A veces eres lo único que me queda
en un mundo tristemente opaco.
Iluminas mi mundo, oh ángel de neón mágico,
amor, no me dejes a oscuras, sigue relampagueando.

Las palabras están demás, 
sabes que te hago daño.
Siempre que supliques 
por un poco de luz, 
me tendrás aquí, a tu lado.

II

Jugueteas y coqueteas con aves de rapiña,

¡Qué más da si quieres vivir la vida!


Danzas y brincas por las verdes praderas
de tu activa juventud sin mí.
Yo, llego tarde casi siempre en las carreras
de la vida, que sin tu dulzura sin más perdí.

Te extraño a cada hora.
Cada segundo que pasa
es un martirio sin fin:
tu perfume sigue penando por mi casa.

Y qué te importa con qué otra luz estoy quedando ciego,
tú sabes bien que esa noche me dejaste caer
entre tus pies,
sin más consuelo que una lámpara caida del cielo.

A la deriva en un bosque de luces
retozo con luciérnagas de diversos resplandores.
Ilumina mi camino la que se me cruce
sin más motivo que contemplar mis dolores.

Sé muy bien que cada momento oscurezco más
con tantas destelleantes pero falsas luces de colores.
¿A quien quiero engañar?: A tí...


Que el resplandor de tu mirada
no ose interactuar con mi lúgubre lobreguez.
¡Maldigo el momento
en que tu mirada le opacó aún más ese día!
transformando mis días
en una continua noche
ya carente de sentido
y sin más pilas
para mis frías linternas.