Ángel de neón, me llamas confidentemente.
Solo tú sabes quien verdaderamente soy.
Te acercas de sorpresa,
sabes que si se trata de ti, capaz no soy de negarme.
Ven conmigo,
sabes que me quieres,
yo soy la única
que te entiende.
Por favor no me encandiles
con tus celestiales luces,
solo dios sabe
que eso me seduce.
No temas conmigo,
no temas por ti,
un beso mio
y sabrás donde ir.
Brillas y brillas, casi me dejas ciego.
Sé que mañana me acordaré de ti.
Te tengo. No sé por qué no puedo,
dejar de pensar que te vienes y te vas.
No importa lo que digan
los demás,
entrégate a mi,
nada más necesitarás.
Solo un encuentro sirve para redimirme,
me das fuerzas para seguir con esta farsa.
Me llevas de momento: ¡Dime cómo lo hiciste!;
logras lo que nadie: haces que olvide quien soy.
Es suficiente por hoy,
no querrás sufrir una sobredosis.
Necesitas descansar,
pero no me extrañes,
dentro de ti tendré una metamorfosis.
A veces eres lo único que me queda
en un mundo tristemente opaco.
Iluminas mi mundo, oh ángel de neón mágico,
amor, no me dejes a oscuras, sigue relampagueando.
Las palabras están demás,
sabes que te hago daño.
Siempre que supliques
por un poco de luz,
me tendrás aquí, a tu lado.
II
Jugueteas y coqueteas con aves de rapiña,
¡Qué más da si quieres vivir la vida!
Danzas y brincas por las verdes praderas
de tu activa juventud sin mí.
Yo, llego tarde casi siempre en las carreras
de la vida, que sin tu dulzura sin más perdí.
Te extraño a cada hora.
Cada segundo que pasa
es un martirio sin fin:
tu perfume sigue penando por mi casa.
Y qué te importa con qué otra luz estoy quedando ciego,
tú sabes bien que esa noche me dejaste caer
entre tus pies,
sin más consuelo que una lámpara caida del cielo.
A la deriva en un bosque de luces
retozo con luciérnagas de diversos resplandores.
Ilumina mi camino la que se me cruce
sin más motivo que contemplar mis dolores.
Sé muy bien que cada momento oscurezco más
con tantas destelleantes pero falsas luces de colores.
¿A quien quiero engañar?: A tí...
Que el resplandor de tu mirada
no ose interactuar con mi lúgubre lobreguez.
¡Maldigo el momento
en que tu mirada le opacó aún más ese día!
transformando mis días
en una continua noche
ya carente de sentido
y sin más pilas
para mis frías linternas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario