"Humo
ajeno a su cuerpo y besos de un frío licor marrón apaciguan su noche
excenta de sorpresas. Todos con su vida ya hecha, huyen -siempre fue
así. Escuchando lamentos de camaradas desconocidos, quizás olvidados en
su muerte, se siente confidente y relata anécdotas repugnantes, pues
nadie escucha, todos hablan (o quizás solo hacen ruidos muy lejanos a lo
que sería una conversación).
Perdido en una
navidad a la que no pertenece solo le queda coquetear con la desdicha.
¡Bienvenido sean los corazones maltrechos por los televisores andantes!
Pues en su desgracia reside la esperanza de encontrar con quien bailar.
Harto del quehacer cotidiano, el hombre busca refugio en placeres
pasajeros y sueños no del todo ilusorios, pero fugaces... Silencioso
escape del panorama opresor. Se para en la mesa del parque y empieza a
mear desde su castillo hurtado y desvencijado, a ver si su humeante y
asquerosa lluvia puede devolver la vida a alguna flor. Pero no, un
muerto no puede conceder nueva vida -o al menos eso dicen: ¿Será
posible que un moribundo regale lo que queda de él para que otro ser
goce una vida nueva?
Quizás sí.
Quizás tú."
- Descripción de un poeta. Por un loco en el 27° aniversario de Baudelaire en la Galería de Jeu de Paume.
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