Sale el sol, la boca aún seca.
Un café desabrido, los ojos me pesan.
Camino sin prisa, espero en la acera.
¿No tienes sencillos? El micrero protesta.
Cae la noche, mis piernas tiemblan.
Preparo un café, mi panza se ulcera.
Repaso materias, tranquilas me llevan
lejos de esta mierda sin pies ni cabeza.
Hoy cumplo años, mi corazón revienta,
pues esta agonía se vuelve más vieja.
Con un par de amigos remojo las penas
de amores furtivos, de absurdas peleas.
Termina la noche, el alba se asoma
¡Oh, cruel señora, bendígame hoy!
¡Lléveme adonde viven las amapolas!
Pues ahora mismo, no sé donde estoy.
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