sábado, 12 de abril de 2014

Sábado en la noche

En medio de un infierno
¿Hay razón para llorar?

Lluvia de cenizas,
oscuridad por las calles
el mentón me tirita
por lo helado de los bares.

Corro a tu encuentro
perdido por esos lares,
mas cuando al fin llego
no hay quién me acompañe.

Camino desganado
y cansado por el fracaso,
no eres tú quien la ha cagado,
sino yo, siempre, embobado.

Hay razón para llorar,
mas no es el caos
de la ciudad sin su hogar,
ni el cielo ya no más azulado.

Es por ti, oh dulce señora,
pues hoy era otra la historia.
Empero aquí estoy, en mi alcoba,
regando mi triste amapola.

Con frías cervezas,
quizás ella llore,
por mi tristeza,
por mis amores.

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